Prisoners (4.2.D)

Chatham, Kent (1982–1986). Graham Day voz, guitarra; James Taylor Hammond; Allan Crockford bajo; Johnny Symons batería.
Provenían del delta del Medway y fueron un maelstrom de crudo modernismo garagero, todo guitarras afiladas, Hammond aullador, bajo punzante y batería rabiosa: un perfecto akelarre de rocanrol. Empezaron a principios de los ochenta teloneando a gente como los Milkshakes y estuvieron a punto de desaparecer casi antes de haber empezado cuando Jamie Taylor entró en la universidad. En vez de cabrearse, la banda se puso las pilas para grabar su canto del cisne, el LP “A Taste of Pink”, y montó su propio sello, Own Up Records, para distribuirlo a través de Rough Trade. Por fortuna para nosotros, el disco es una clase magistral en cómo provocar una revuelta en vinilo. “A Taste Of Pink” no da tregua: rock’n’roll con cojones de matriz clásica y voces rugientes. Destacan las juveniles y nerviosas “Better in Black” y “Coming Home”. Su crudo sonido de garage fue un éxito instantáneo que se vendió como rosquillas. El problema era que no existía banda para promocionarlo en Londres. “A Taste Of Pink” iba a ser el epitafio para un grupo que pudo–haber–sido. Por suerte, Mr Taylor decidió que la enseñanza no era lo suyo y volvió a la banda a los pocos días: era hora de asaltar el Smoke.

Prisoners: los grandes desconocidos

Consiguieron su primer bolo en Londres, en el club Moonlight de Hampstead, con la ayuda de los BARRACUDAS y, gracias a ello, también una residencia en el famoso Hope & Anchor. Su reputación en directo aumentaba y esa creciente popularidad underground empezó a intrigar a quienes trabajan en los oscuros confines del negocio musical. Sky Dog, un pequeño sello francés, publicó el 7” “There’s A Time”/”Revenge Of The Cybermen”, lo que les supuso algunos bolos al otro lado del Canal a finales de 1983. No les fue mal, pero los Prisoners aún no disponían de ningún respaldo serio, hasta que Roger Armstrong les ofreció un trato a corto plazo con Big Beat. Por esas fechas grabaron el álbum “TheWiserMiserDemelza”, presentado con el single “Hurricane”/”Tomorrow She Said”.
Sorprendentemente, el grupo no quedo satisfecho con “TheWiserMiserDemelza” porque les parecía que no era lo suficientemente crudo ni reflejaba su sonido en directo. Fue una frustración frecuente a lo largo de su carrera. Escuchando el disco es obvio que no carece de garra, en temas como “Hurricane”, “Here Come The Misunderstood” o “Go-Go”, aunque sí es cierto que suena más convencional que el anterior, sobre todo por la inclusión de vientos. Graham Day admite que no estaba en su mejor momento: demasiado alcohol en las sesiones.
A primeros de 1984 publicaron el EP “The Electric Fit” que incluye la rompedora “Melanie”, un clásico para los fans. La publicación del nuevo EP coincidió con una legendaria aparición en directo en el programa de TV The Tube –junto a luminarias del GARAGE REVIVAL inglés como Thee Milkshakes, los Tall Boys y los Sting-Rays– vestidos con trajes de Star Trek e interpretando “Reaching My Head”. Un año de giras continuas y algunas incursiones en el mercado americano, hicieron de 1984 un prometedor para los Prisoners. La única sombra fue la mutua decisión de no renovar con Big Beat y, así, cuando empezó 1985, el grupo estaba libre de nuevo.
Su feroz espíritu independiente les mantenía en guardia ante los ejecutivos discográficos y los promocioneros: si los sellos querían una banda con carácter, de acuerdo, pero la mayoría intentaba interferir, así que la banda continuó funcionando por su cuenta. Con la ayuda de Russ Wilkins, grabaron su mejor trabajo “Revenge of the Fourfathers”. Publicado en junio en Own Up Records, fue acogido con satisfacción por público, crítica y la misma banda: por fin un disco del cual sentirse satisfechos.
The Last Fourfathers” es un disco maduro de canciones hábilmente construidas. Es también la primera vez que Taylor usaba un verdadero Hammond, lo que hacía que todo el álbum se empapase de SOUL. Las letras de Graham Day son más imaginativas y también brillan los grooves instrumentales en los que eran especialistas (“Explosion on Uranus”). El uso de instrumentos de época ampliaba la paleta del grupo, mezclando rock con SOUL y R&B de línea dura. Temas matadores como “Whenever I’m Gone”, ”I’m the Fisherman” y “Nobody Wants Your Love” encapsulan el sonido plenamente desarrollado de los Prisoners.
Aunque quizá estuvieran en su mejor momento, las continuas giras y la falta de promoción de sus discos, unidas a las discusiones sobre su imagen y dirección, además de una acuciante falta de dinero, estaban minando la banda.
1986 debería haber sido el año en que cambiara la suerte de la banda, cuando EDDIE PILLER de COUNTDOWN Records les ofreció un trato decente y un sustancioso adelanto para que compusieran nuevo material. COUNTDOWN era un subsidiaria de Stiff Records, así que todo tenía una pinta inmejorable: por fin tenían dinero, ilimitado tiempo de estudio y un, se suponía, sello apoyándoles.
Tristemente, el trato fue un desastre desde el principio. Troy Tate, el nuevo productor, era un perfeccionista del pop y la producción pulida y, además, nunca había visto a la banda en directo. La banda se quedó horrorizada por el resultado de la grabación: parecía blanda y refinada comparados con su viril sonido en vivo. En realidad, “In From The Cold” es un buen disco de pop de guitarras, con bien compuestas gemas que no hubieran desentonado en la era del Britpop, pero lo que hubiera estado bien para los grupos obsesionados por el éxito de los 90 no iba con los grupos irreductibles de los 80. El gran tema pop ”Wish The Rain” y la melancólica pieza maestra de Day ”Mourn My Health” son de lo mejor de su discografía y la airada “Deceiving Eye” demuestra que pese a todo Tate tenía algo bueno que decir. Aunque “In From The Cold” sea un album discutible, merece la pena su escucha.
Lo tenían todo de cara, decíamos (incluso salieron de gira con los Ramones), pero, como acostumbra a suceder, las peleas internas llevaron a la banda a disolverse oficialmente el 16 de septiembre de 1986. Taylor fundo los ultraexitosos (y un sí-es-no-es atorrantes) JAMES TAYLOR QUARTET, mientras que Day y el resto de grupo se refundaron como los progresivamente derivativos Solarflares, previo paso por los PRIME MOVERS y otras breves bandas menores.

Pese a que los Prisoners no tuvieron la mejor de las fortunas, su espíritu independiente los mantuvo fieles a lo que creían correcto, sin comprometer su integridad y manteniendo su sonido distintivamente crudo. En años posteriores los Prisoners se reformaron en alguna ocasión para algún bolo excepcional y publicaron el increíble single “Shine On Me” en 1997 en Deceptive Records, cosa que puso en su sitio a imitadores como los Charlatans, los Inspiral Carpets y Kula Shaker.