Diario: 3 de agosto de 1979

Tal día como hoy, hace treinta años:

  • Los Undertones, teloneados por los DONKEYS, en el Marquee de Londres.
  • Y los Specials tocan en el Limit de Sheffield.
Creem
  • Calculamos que se publica el reportaje de Penny Valentine "UK Report: Mods Return!" en el Creem Magazine de Detroit (volumen 11, número 3). Algunos tópicos, aún menos fotos y una mirada en absoluto apologética, pero seguro que la primera noticia revivalera publicada en la prensa rock yanqui. Nadie se da por enterado, por supuesto.
MODS RECICLADOS

Las cosas se mueven rápido. Justo cuando acabábamos de digerir el punk en nuestro mainstream y comenzado a adaptarnos al post-punk, llega algo nuevo.

Bien, no exactamente nuevo. De hecho, un revival. Cosas raras, los revivales. Hace unos meses fui a un bolo de una desagradable banda llamada Angelic Upstarts que no lo eran. Aparecimos demasiado temprano, como de costumbre. Aquí, el rollo con los pequeños conciertos es que nadie parece saber a qué hora van a suceder las cosas. Es un asunto de prueba y error (no sabría deciros la de veces que me he quedado dormido de pie sólo para ser rudamente despertado por la banda titular…). Dando tumbos hasta el Railway Hotel, un lugar que no hace honor a su nombre desde el momento en que las bandas tocan en un sitio pequeño, oscuro y con los camareros más lentos del mundo entero, el público apareció como de costumbre. En otras palabras, una peculiar sección transversal —aún el sueño de un sociólogo. Punks aparentando hastío; punkettes que ahora parecen extrañamente sofisticadas (sin que se les vea las raíces del pelo, sombra de ojos rosa cuidadosamente aplicada, cejas muy discretas); skinheads ojeando la pista en busca de señales de tensión (cuellos rígidos, cabezas rapadas) pero…. Ahí junto a la barra, en un grupo, aproximadamente seis o siete jóvenes mods. Parecen decepcionantemente informales, no arrogantes, sino sabiendo que de algún modo tenían una apariencia más “contemporánea” que todos los demás, se mantenían a distancia enfundados en sus parkas (anoraks con forros de piel y “tails”: piezas que se abrochan entre las piernas de tal modo que puedes resguardarte de los elementos cuando conduces el vehículo “mod”, una escúter Lambretta).

Hasta el momento, había habido un pequeño rumor sobre el retorno de los mods. Pero esa fue la primera vez que los vi aparecer en un concierto, en un sentido colectivo. Y los medios, debido a que nunca son en sí mismos parte de un fenómeno cultural, tienen que ver para creer, aunque sea parcialmente.

Sobre las 9:30 subió una banda al escenario. Incluso a mis ojos, que presenciaron el primer PUNK, por no decir el primer rock’n’roll, parecían ser increíblemente jóvenes —unos 15 años como mucho. Tienen un extraño aire de jovencitos que no casa por completo con la música que tocan. En gran medida se trata de rápido y furioso punk de la variedad choque, el golpe, golpazo. Lo verdaderamente raro es el guitarra solista. No podemos escucharlo, aunque indudablemente podemos verlo puesto que la pista está ahora prácticamente vacía. La gente no baila. Parece una copia al carbón de Pete Townshend cuando era un chaval. Alto, delgado, de cabello oscuro, viste —¡dios!— una chaqueta con una Union Jack a la espalda. Agita su brazo como la pala de un helicóptero. Al final, después una serie de números excepcionalmente prescindibles en los cuales el vocalista sólo se dedica a saltar arriba y abajo y berrear incoherentemente, hace añicos su guitarra contra un ampli hasta que queda hecha pedazos.

Esto es muy extraño. Empiezo a preguntarme si en realidad no me habré perdido los últimos doce años de mi vida, o los habré pasado en un túnel del tiempo. Ah, bueno, no es exactamente como los WHO en aquellos primeros días, tal y como los recuerdo. Para empezar, el guitarra solista no puede resistirse a mostrar a todo el mundo lo excitado que se encuentra por estar encima del escenario (Townshend podría haber estado excitado, pero nunca lo demostró. Cool, de eso es de lo que iba todo). Y la banda no estaba por la labor de proyectar ningún tipo de aura. Quiero decir, cuando terminaron, empaquetaron su equipo delante de nosotros y el guitarrista enseñó a todos sus colegas cómo la guitarra estaba especialmente construida para desmontarse y volverse a armar otra vez. Nadie parecía saber quiénes eran.

Gary trabaja de mensajero para una discográfica y piensa que esta banda es muy divertida. No importa. Gary está metido en ser un mod. Se hizo un mod, cuenta, porque cuando estaba en la escuela solía leer acerca de los mods originales. Creía que aquello sonaba fenomenal. Cuando el punk fue dominado por los trendies y se hizo parte del Sistema, se aburrió. Pensó que había llegado el momento de ser un mod.

Ahora todo el mundo habla del Mod Revival. Quince años después de que llegara por vez primera a las calles. Están los grupos: los PURPLE HEARTS (de las pastillas del mismo nombre y no de las medallas amasadas por Audie Murphy mientras ganaba la Segunda Guerra Mundial); los CHORDS, los FIXATIONS y —buffff— los SCOOTERS. Ahora mismo, los PURPLE HEARTS parecen ser los favoritos para ser la primera banda en conseguir un contrato discográfico (bostezo) ya que los avariciosos tipos de A&R, conscientes esta vez que se trata de algo que pueden acaparar, acuden rauda y multitudinariamente a los conciertos mod. Pero a decir verdad es todo tan embrionario que nadie aún se ha destacado como el líder del pelotón. Los medios, tan rápidos en explotar algo nuevo en estos días que ya andan escribiendo sobre ello casi antes de que haya sucedido, ya lo propulsado hacia adelante para un par de años.

Entretanto, mientras ediciones enteras del NME son traspasadas a escritores que declaran haber sido ellos mismos mods de los primeros días, los nuevos mods se han estado organizando silenciosamente. Montando sus propios conciertos y, al igual que los primeros punks, manteniendo en cincuenta peniques el precio por ver a cuatro o cinco bandas: publicando el Maximum Speed, el primer fanzine mod. También se ha celebrado ya el primer gran concierto mod en Enfield (al que acudieron unos cientos porque, pese a que los titulares declaren “millares”, por el momento sólo existen unos centenares). Enfield es una de las fortalezas mod. Deptford y Romford son las otras. Como los punks, los nuevos mods han surgido del cinturón del Londres central; tipo suburbios de clase obrera, bastante desolados.

Existe una agencia de contratación de bandas mod y se rumorea que un empresario emprendedor posee un garaje secreto atestado de lambrettas listas para la verdadera explosión mod. Mientras, Carnaby Street, en tiempos el centro de toda la actividad mod de los sesenta (y que durante los últimos diez años se había degradado hasta ser una descuidada trampa para turistas), esta a punto de disfrutar de una restauración. Las chaquetas con la Union Jack ondean al viento. Chaquetas “Jam” se llaman desde hace algún tiempo, desde que esa banda asumió el papel que tuvieron los WHO. Su precio aumenta de la mañana a la noche.

Definitivamente, los JAM parecen tener algo que ver con los nuevos mods. Después de todo, muchos de los mods fueron punks una vez, aunque quizá se trataba más de los que seguían a los JAM que los que lo hacían con Rotten. ¿Menos peligrosos, más melódicos, su pelo corto? ¿Quién sabe? Aunque ahora mismo haya un par de cosas raras. Una es que no existe un “sonido” mod. Porque no ha crecido orgánicamente de la misma manera que el Mod original lo hizo, de la frustración y tomando la música prestada de América, los nuevos mods simplemente están reiterando a los viejos mods, añadiéndoles una pizca de punk. Algunos componen y tocan su propia música (basada en el punk), pero la mayoría depende, más o menos en un 25%, de las viejas Motown y Stax y del homenaje a los viejos WHO y Small Faces y los Stones más tempranos (quienes, por su parte, se basaron en el R&B y el SOUL ptimitivos). Bueno, por mí está bien. Por ser sincero, ahora mismo no me importaría en absoluto un revival SOUL.

Es extraño ver como revive una cosa que recuerdo en su forma original. Quiero decir, yo solía ir a The Scene a ver a los WHO cuando se llamaban —insinuando la terminología drogota de la época— The High Numbers, y vi a los mods. Tensos y obsesivos, engullendo pastillas todo el fin de semana y luego, el domingo por la noche, soportando el bajón para volver el lunes al trabajo. Tom Wolfe, ningún patán a la hora de registrar acontecimientos culturales, escribió sobre aquellos primeros días mod en La Banda De La Casa De La Bomba: “Es el estilo de vida lo que los hace únicos, no el dinero, el poder, la posición, el talento, la inteligencia… Sus ropas han llegado a simbolizar la independencia de las viejas ideas de una vida basada en una sucesión de empleos. Al diablo con eso. Demonios, una cosa que los adolescentes de clase obrera saben es que por cinco chelines te puedes comprar suficientes pastillas, corazones púrpuras, bombas de profundidad… para estar colocado durante horas… Difícilmente existe un chaval en toda Inglaterra que albergue ninguna sincera esperanza de avanzar en cualquier manera muy sorprendente por el éxito en el trabajo”.

Bien, tenemos un nuevo gobierno. Los derechistas Conservadores, cuyos planes en favor de un sistema de libre de competencia, han pronosticado los expertos, llevarán nuestras cifras de desempleados hasta los dos millones en los ochenta. Supongo que las cosas no han cambiado mucho desde que los WHO se subieron a los escenarios y se lanzaron a “My Generation”, excepto en que en aquellos días los chavales podían conseguir trabajos pero siempre estaban muertos de aburrimiento. Keith Moon trabajaba de chico de oficina. Acabó tan harto que se tumbaba sobre los archivadores y hacía su victima a la mitad del personal todo el día. Es difícil decir si los nuevos mods sufren la misma desesperación. El mismo sentimiento desesperado de “hope I die before I get old” [“espero morir antes de llegar a viejo”] (y para ellos “viejo” era tener diecinueve años). El PUNK lo tenía porque surgió sin deudas obvias con el pasado. Puesto que los mods son una forma revivida, que sigue imágenes fijadas en viejas fotografías y sobre las que se escribió hace muchos años, parecen estar más por el espíritu de la imagen que por la ética de los ideales. ¿Estos nuevos mods saldrán todo fin de semana y formularán un nuevo modo de vida para sí mismos en tres noches? ¿Se irán a las playas de Brighton y revivirán las viejas peleas con sus enemigos mortales los rockers? Ahora mismo, es difícil decir si la historia se repetirá (sea o no como farsa).

Ahora me parece menos dramático. Aún va de la ropa, de tu aspecto, pero no —como era originalmente— como una forma de protesta, un rollo pandillero que te hacíaestar de pie separado y listo para responder por lo que creías. Los mods originales fueron, en realidad, el primer “culto” adolescente británico identificable, un estilo de vida. Ahora las transiciones son fáciles. De skinhead y punk a mod. No es difícil. Jimmy Pursey podría ser el nuevo héroe mod sin hacer mucho más que cambiar ligeramente su música (¡y últimamente he constatado lo caro que se está volviendo su guardarropa!). También una bonita pieza de ironía. Kenny Jones, durante años el batería de la banda mod original los Small Faces, ha reemplazado a Keith en los WHO. Mientras escribo esto el grupo debería estar acabando de completar su primera gira por los EE.UU. [con aquella formación, por supuesto]. Y los WHO están a punto de empezar a reciclarse en la forma de “mods” eternos. QUADROPHENIA, la película basada en el álbum mod de Townshend, está previsto que se estrene en público en otoño —siguiendo la vida del mod Jimmy y su típico fin de semana (e incluyendo en su elenco de desconocidos a Sting de los Police en el papel The Face, jerga mod por el más elegante entre ellos). Teniendo en cuenta cómo se están moviendo las cosas, es un verdadero golpe maestro. Dando a los nuevos mods el viejo estilo de vida mod en la pantalla, reviviendo el lenguaje mod, partes del cual ya empiezan a volver a estar en uso. Mientras tanto un verdadero problema: la mayor parte de los grupos y de los chavales del público eran niños cuando los primeros mods estuvieron en circulación. Han oído hablar del “Block”, pero no saben cómo bailarlo. Así que ahora mismo no existe ningún baile mod.

”Música bluebeat (el reggae primitivo). Las rodillas rígidas, los brazos lanzados en todas direcciones, hacer como un cantante de gospel, las caderas para los lados cada cuatro compases“… Encontré esa descripción en un viejo artículo. Pero leerlo es una cosa, ¿y hacerlo? Cuando los WHO empezaron a rodar QUADROPHENIA, entraron en pánico. Nadie podía descubrir, en ningún viejo rollo de película, imágenes de mods bailando. Y estaban a punto de filmar una secuencia de baile. Recibí una desesperada llamada telefónica. ¿Podía bailar igual que un mod? ¿Ni siquiera podía recordar cómo bailaban los mods? No. En la película, los mods parecen estar haciendo un pogo frustrado. No recuerdo que fuera así. Mira, existen fotografías de cabellos peinados back-combed, con la raya al medio, y de camisas con el cuello abotonado que copiar; el “Private Number” de William Bell y Judy Clay está a punto de reeditarse. Sin problemas. Pero no parece que haya quedado nadie que pueda mostrar cómo bailaban. Quizá realmente murieron todos antes de llegar a viejos.