Diamond Records (1983-1985) fue un caso similar al de
COUNTDOWN, aunque con salvedades importantes. Al igual que el sello de
EDDIE PILLER, el sello de
Martin Hampton intentó mantener viva la llama del
Revival en la difícil primera mitad de los ochenta, con la escena mod volcada en el estéril
PURISMO de los DJs y la atención del público mayoritario centrada en fenómenos como los
Nuevos Románticos y bobadas parecidas. Pero hasta aquí llegan las similitudes.
Para empezar,
Diamond no disponía de los recursos que el sostén de la poderosa
Stiff Records ofrecía a
COUNTDOWN. En segundo lugar, y quizá derivado de lo anterior, su política de fichajes carecía del atrevimiento de la última.
Donde
COUNTDOWN publicaba sustanciosas novedades como los
UNTOUCHABLES (US) y
MAKIN' TIME, o apostaba fuerte por un grupo que lo tenía todo para el estrellato como los
PRISONERS,
Diamond daba cancha a medianías como los
B-TEAM, o repescaba a viejas glorias sin demasiado que ofrecer como los
SCENE o la saga
LONG TALL SHORTY-RAGE. Incluso cuando se toparon con grupos prometedores como los
MOMENT o los
WAY OUT, desperdiciaron la ocasión maltratando económicamente a los primeros (oigase al respecto su vengativo "
Pity Poor Mister Diamond") y dejando que los segundos se malgastaran en estúpidas labores de acompañamiento para
ELEANOR RIGBY.
Al final, las penurias económicas dieron al traste con la aventura, lo que no deja de ser un caso de mal timing puesto que, algún tiempo después, a Hampton le cayeron 6.300.000 libras de la Lotería británica. Que sepamos, no las ha invertido en el negocio de la música.