Diario: 26 de abril de 1979

Tal día como hoy, hace treinta años:Maximum Speed #2

  • Los CHORDS tocan en el Cambridge Hotel de Edmonton, Londres, en el que es el segundo evento organizado por el Maximum Speed. Como teloneros llevan a BACK TO ZERO y a los PURPLE HEARTS, aunque con estos últimos ha habido algún rifirrafe acerca de quién debería encabezar el cartel. Entre el público se hacen notar Billy Idol de los Generation X y el periodista GARRY BUSHELL, quien entrevista a los cabezas de cartel para el Sounds.
MARAVILLAS DE CUATRO ACORDES
Supongo que se debe al modo como sucedió el PUNK que me esté conteniendo con el MOD, pero es difícil no excitarse con conciertos así. Las cosas no se habían movido tan deprisa desde los primeros días del PUNK y ahora es otra vez exactamente la misma atmósfera. Ese zumbido de excitación en los conciertos, el descubrir nuevos grupos buenos constantemente, el ver como crece toda la movida. Es imposible no sentirse atrapado por la sensación de urgencia.
Y mientras los mods sean conscientes de los grandes errores del PUNK y de las inevitables malas influencias que se verán atraídas hacia su movimiento, no deberían ser despojados de su optimismo, no importa lo ingenuo que pueda parecer esto al ”encallecido veterano". Algo bueno resultará de la renovación MOD; cuánto de bueno aún no lo puede decir nadie, pero dependerá en gran medida de lo que hagan sus participantes.
”¿Lo dices ya?” De lo que estoy parloteando es de que ya ha llegado algo bueno, y justo en su vanguardia están Los CHORDS, un joven, poderoso cuarteto del Sudeste de Londres a quienes fue a ver PAUL WELLER y al instante los fichó como teloneros para el concierto de los JAM en el Rainbow del 10 de mayo y que están teloneando a los Undertones en la recta final de su gira en curso, que parecen estar a punto de firmar un contrato con el sello de Jimmy Pursey y de publicar un sencillo en verano, cuando el tiempo es bueno y te pones de pie y puedes tocar el cielo. Y, y, y, éste sólo es su undécimo concierto. Así es. Once bolos en seis semanas y ya son famosos. "Todo está sucediendo demasiado pronto", confiesa el batería Brett [A]Scott. "Demasiado rápido, pero todo depende de cómo seas capaz de manejarlo. Yo creo que podemos".
Es el viejo dilema: necesitas tiempo para desarrollarte, pero quieres atención. Yo creo que los CHORDS tienen bien puestas las cabezas sobre los hombros. Creo que sobrevivirán al HYPE.
El concierto de esta noche ha sido organizado por el MODZINE Maximum Speed en el Cambridge Hotel, un pub de Edmonton, y trescientos mods han abarrotado la sala, la mayoría de ellos familiares, móviles faces (y ya cinco veces más que hace cinco semanas).
Los BACK TO ZERO telonean a los PURPLE HEARTS y los CHORDS, que se juegan entre ellos quién encabezará el cartel -así de fácil-, siendo los CHORDS a quienes les sale la cara de la moneda.
Perdiéndonos a BACK TO ZERO debido a nuestro incansable intento por atrapar y reunirnos con el tipo engargado de las entrevistas (unido a la situación de bebernos toda la lager posible sobre la marcha), reculamos hacia la sala para el sumamente disfrutable pase de los PURPLE HEARTS -cada vez lo hacen mejor- mientras escuchamos a los mods haciendo crueles chistes con el peinado de Billy Idol, que se había materializado al fondo de la sala para chequear la escena (nene).
Bajo una inmensa union jack colgada (sin absolutamente ninguna connotación fascista), Los CHORDS toman el escenario y se enchufan a una rendición al estilo Goliat del "Hey Girl" de los Small Faces, la multitud levantando fácilmente los puños al aire al compás del estribillo y abandonándose a su extraño pogo-twist mutante. Entonces llegan los poderosos acordes del primero de los propios números de la banda, "Don't Go Back", cuando aparece el desastre y el guitarra solista, Chris Pope (sin relación), se corta dolorosamente un dedo.
Apretando los dientes -¡menudo guerrero, ¿eh, chavales!?-, sigue al pie del cañón para ofrecer un pase acortado a diez canciones, lo que es más que suficiente para dar una adecuada descripción de su alcance y de su habilidad. Las dos guitarras, el bajo y la batería, ligados juntos, convergen en una música ajustadamente musculosa, de movimientos rápidos y furiosos, aunque conservando un fuerte sentido de la melodía. Como dice Chris, un lugar de encuentro para el ataque del PUNK y la sensibilidad del Pop.
Los parecidos con los primeros JAM ya han sido ampliamente señalados, y las “Maravillas de Woking” son el obvio marco de referencia para los recién llegados a Los CHORDS, pero sus números no son unidimensionales y ya puede apreciarse cómo se desarrolla su música: compara un número primerizo como "Dream Dolls" con uno más reciente como "Maybe Tomorrow", por ejemplo, y podrás escuchar cómo está aumentando su comprensión de las estructuras pop, cómo están componiendo mejores canciones constantemente. En un concierto normal, sus propios números se mezclan con un potente repertorio de versiones -"Knock On Wood”, “She Said (She Said)”, “Circles” y “Hold On I'm Coming"- resueltas confiada y extraordinariamente, supliendo lo que no tienen de destreza con energía y entusiasmo. El diminuto vocalista Billy H (Hassett) tiene verdadera buena pinta –cómo él quiere que diga- y ninguno de la banda flojea. Esta noche nos machacan con unos concisos nueve números más un bis. Por supuesto.
A duras penas puedo creerme que, cuando los vi el mes pasado en el Kings Head de Deptford, aquel sólo fuera su tercer concierto, pero me aseguran que es cierto. Así que estoy ansioso por conocer su historia. La historia de Los CHORDS empezó en St. Thomas The Apostle, una escuela católica de Peckham, donde los amigos del colegio Billy (de Deptford) y el bajista Martin Mason (de Bermondsey) se apañaron una guitarra y un bajo, respectivamente, y empezaron a improvisar juntos. En diciembre del 77, formaron un trío mientras practicaban sobre números de los Stones y los WHO. Un mes después, se les unió Chris Pope (de Catford), trayendo consigo al repertorio de ensayo un montón de versiones de la Tamla. Ésta es su primera banda con conciertos, excepto para Brett (de Orpington) que ya había aporreado los viejos ritmos de la jungla en los punkies sin esperanza Meat.
Brett se les unió hacia el 15 de enero de este año y, después de un mes de ensayos, Los CHORDS se materializaron y, como dice el añejo cliché, no han vuelto a mirar atrás, ¿sabes lo que quiero decir, John? Al igual que los PURPLE HEARTS, se muestran tan precavidos como agradecidos a la renovación mod.
Billy: "Es una cosa buena, y que todas las bandas sean diferentes es fantástico. Creo que hay sitio para todos nosotros, por ahora".
Martin: "Mira, el nuevo movimiento mod ha coincidido con nosotros, pero nos ha proporcionado un público".
Chris: "Al mismo tiempo, sabemos que existe el peligro de que nos arrinconen como "sólo una banda mod", aunque creemos que somos capaces de tocar lo suficientemente bien y de producir sencillos lo bastante buenos como para permanecer cuando el Mod desaparezca. De otra forma, no nos mereceríamos sobrevivir..."
Hay un mogollón de gente de acuerdo, lo que explicaría el porqué las agencias ahora mismo se pelean por la banda. Aun así, pienso que todavía no les ha afectados toda esa atención y aún son unos tipos agradables que intercambian bromas amables durante la conversación (¿Eh? Ya veremos. Nota del Editor).
Y todavía permanecen firmemente atrapados en trabajos pre-glamour de estrellas del pop: Chris (18 años) está preparando sus exámenes de A-level, el viejo Brett (20 años) está en Roedean, perdón, es almacenista en Bromley, Billy (19 años) era delineante hasta la semana pasada y a Martin (19 años) le queda un año para sacarse el título de abogado.
Chris: "Obviamente, estamos influidos por el PUNK, todavía nos gustan los CLASH a todos, por ejemplo, pero tocamos lo que queremos tocar".
Billy: "La mayor parte de las bandas mod son [aún muy] punkis".
Cada vez pululan más mods alrededor de la mesa, aportando sus opiniones, hasta que Tony Newman, el mánager en funciones, aparece con un casual "Nos han ofrecido otro concierto. Mañana por la noche en el Rock Garden. ¿Os va bien?".
"Sí, no me importa", sonríe Chris. ¿Qué va a hacer con su primer millón?, le pregunto. "Comprarme una parka". ¿Qué otra cosa iba a hacer un chaval sin un duro?
  • Coincidiendo con el evento y envalentonados por el éxito del primero, Clive, Goffa y Kim publican el segundo número del Maximum Speed y, sin exagerar, les quitan los ejemplares de las manos. Pese al éxito editorial y artístico, la noche acaba resultando un fiasco económico para los promotores, puesto que algún listo arrambla con un micrófono Shure valorado en 72₤ que aquellos tienen que abonar. Más detalles en la crónica publicada en el Maximum Speed número 3.
  • Hoxton Tom también parece que tuvo algún problemilla:
Recuerdo ir a uno de los primeros bolos del Cambridge -tocaban los 'HEARTS y BTZ- y que me preguntaran, una vez dentro, si habíamos ido a montar la bronca, ya que John y otro par de la peña de Hoxton eran evidentemente skins (aunque trajeados). Eso paso muy al principio, cuando probablemente la mayor parte de la gente que andaba por allí aún no nos conocía (nosotros veníamos de las hermosas tierras de Hoxton... ¿De dónde?).Chicane
  • Los CHICANE ("¡M.O.D.S De Segunda Generación!") vuelven al Alhambra de Brighton, su sala habitual, esta vez telonados por los novatos Rain.

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