Paul Weller, los Jam y la 2-Tone

Lo que sigue es un extracto de los comentarios realizados por el propio crítico Simon Reynolds a su libro Rip It Up And Start Again: Postpunk 1978-84. Menos espeso y más empático de lo que es habitual en su obra, vale la pena tener en cuenta sus afiladas consideraciones sobre los nexos entre el PAUL WELLER de los JAM y el Ska Revival de la 2-TONE.

Los Jam en su etapa Lonsdale

LOS JAM: UNA MINI-SUBCULTURA POR DERECHO PROPIO.

En tanto que instituciones de la música pop británica, ambos [los JAM y la 2-TONE] precedieron y apoyaron de refilón los dos extremos del Mod/Ska Revival. Pero los JAM compartían muchas actitudes y enfoques en común con la 2-TONE (efectivamente: para su álbum de 1978 "All Mod Cons", el grupo trató de versionar el tema "Rough Rider" de Prince Buster, pero desistió al no poder lograr el sentimiento adecuado; de haberlo conseguido, habrían ganado por la mano a los Specials [y a los Beat, añadiríamos nosotros]-). En primer lugar, los JAM compartían con la 2-TONE la creencia en el poder del single de 7 pulgadas. De hecho, posiblemente fueron la más consumada banda de singles de toda la NEW WAVE, e indudablemente la de éxito más constante. En segundo lugar, igual que la 2-TONE, WELLER no tenía ninguna querencia por el Año Cero del PUNK, esa retórica acerca de borrar-el-pasado. Los JAM adaptaban la música de los Sesenta, en un abrazo a la tradición que siempre los hizo parecer conservadores a los ojos de los más extremistas grupos del post-punk. Igual que los grupos de la 2-TONE, los JAM hicieron muchas versiones, pero en sus propias canciones originales frecuentemente "sampleaban" elementos del pasado -por ejemplo, una línea de bajo a lo Motown apuntalaba "A Town Called Malice", mientras que "Start!" era esencialmente una nueva melodía vocal superpuesta sobre el chasis rítmico del "Taxman" de los Beatles-. Sobre todo, WELLER, en tanto que el Revivalista Mod original, se mostraba genuflexo ante la música negra. "Take a pinch of white and a pinch of black/mix it together and make a movin’ flavour["Toma una pizca de blanco y una pizca de negro/mézclalas juntas y haz un "sabor" en movimiento", de "The Gift"] era su manifiesto estético, aunque no tuviera demasiadas cosas buenas que decir sobre la parte blanca de la ecuación. "Mucho de mi actitud estaba basado en lo Mod", decía en Uncut. "Nunca me centré en las bandas de rock. Éramos más puristas: yo estaba totalmente metido en la música negra". Lo Mod, tal y cómo él lo concebía, era esencialmente anti-rock. En el NME del 25 de diciembre de 1982, declaraba "La verdad, nunca nos he visto formando parte de la movida rock. Nos veo lejos de todo eso, en cualquier caso. Creo que he procurado mantenerme en esa posición durante bastante tiempo". En los JAM, WELLER era un héroe de la guitarra, en los rasgados y en el molino según el molde de Pete Townsend, pero los Style Council, su grupo post-JAM, fueron una zona libre de guitarras.
En el centro de los JAM también estaba la idea de los Sesenta como el momento definitivo de la cultura juvenil británica, en el que las barreras de clase y de raza fueron hechas añicos y la idea de juventud era en sí misma joven e invencible. [WELLER] Explicaba en una entrevista,
"En realidad, supongo que fui demasiado romántico sobre esa cuestión cuando era joven, pero a mí me parecía una época excitante. Sucedieron un montón de cosas. Y era la gente joven de clase obrera quién las hacía. De alguna manera, los jóvenes se extendieron y levantaron su propio establishment diferenciado"
En su momento, me gustaban bastante los JAM -una fenomenal banda de singles, aunque el único que en realidad me comprase fuera “Down in the Tube Station At Midnight”-, pero había algo anti-carismático en el grupo y en su música que me disuadió de caer de lleno en el fanatismo. Las razones para semejante ambivalencia fueron articuladas para mí en una brillante reseña de una actuación en directo escrita por Barney Hoskyns para el NME del 20 de marzo 1982, en la que Barney tomaba nota de una letra de WELLER acerca de tomar "a pinch of white and a pinch of black/mix it together and make a movin’ flavour” y argumentaba:
"Pizca es la palabra clave, porque "pellizcando" los Sesenta y su interminable recuerdo, los JAM, de algún modo, han atraído a vastas legiones de desafectos, de no-alineados, de don nadies, que acuden en tropel hacia WELLER porque ningún estilo lo confina y porque no ha sido "corrompido" por su fama". Las sudaderas Lonsdale de los JAM eran "símbolos elocuentes del rigor y la sobriedad [de su música]: lo que en realidad estamos presenciando es un gimnasio de la exhortación. WELLER jamás predica, pero tampoco canta jamás. Donde los Stones compensaron no ser negros siendo unos horteras, los WHO y los JAM arrebataron al R&B su alma y su sexualidad. Usándolo como base para himnos sociales, mataron el humor y el narcisismo de su interpretación en directo". La reseña concluía que "PAUL WELLER ya no desafía a nada, sólo cumple el expediente, cubriendo la demanda de una cierta cordura con la afectada autoridad de su voz y sus énfasis ecualizados".

  • El original puede encontrarse aquí.