From The Jam

Hoy nos vamos a saltar nuestras propias normas sobre la cobertura de grupos actuales. Todo lo actuales que puedan ser los From The Jam, claro.
Un buen amigo ha tenido la gentileza de enviarnos su crónica personal del concierto que celebraron en Madrid, que pasamos a publicar tal cual (sólo hemos añadido algunas negritas y los enlaces). Que cada uno saque sus propias conclusiones.
Pues aquí va mi crónica calentita (aún bajo los efluvios del alcohol) del concierto de From The Jam en Madrid.
Me acequé, junto a varios de mis compañeros de batalla, sobre una hora antes del concierto a los alrededores de la sala donde se iba a celebrar el evento.
A simple vista, bastaba una primera impresión para darse cuenta que los días de vino y rosas del modernismo parecen haber terminado: presencia de algo de chavalería, pero un público más bien madurito (cercano o sobrepasando los 40 tacos). Otro aspecto que llamaba la atención era la escasa presencia de scooters en la puerta (mis compañeros de S.C. y sólo un par de Lambrettas y Vespas más).
Al entrar en la sala, se podía percibir una entrada que rondaría las 3/4 del aforo (soy malo con los números, pero calculo que unas 400 personas).
Javier Sun de telonero parecía presagiar una noche de decepción, ya que por mucho que lo intentase ni él, ni su grupo, ni sus invitados (Ricky Gil), transmitían un mínimo de frescura, y es que los temas de Los SCOOTERS interpretados por un tío alopécico y ya entrado en carnes, pierden muchos enteros...
El intermedio fue aún peor (¿a quién cojones se le ocurre poner un disco de los putos The Cult para amenizar la espera????).
Total, que mosqueados por lo visto hasta ese momento, asistimos a la puesta en escena de From The Jam. La primera impresión es que Rick Buckler está muy envejecido, no así Bruce Foxton que junto a David Summers de Hombres G, parece pertencer a esa estirpe de músicos que ha hecho un pacto con el diablo para mantener intacta su imagen. En cuanto a los otros dos miembros de grupo, misterio total... Pero nada más empezar todos los asistentes nos pudimos percatar que controlaban a la perfección el trillado repertorio de los JAM. Las interpretaciones fueron en su mayoría brillantes (el cantante tenía un tono de voz muy similar a PAUL WELLER) y consiguieron encender a un público ávido de emociones y recuerdos. Así fueron cayendo tema tras tema, hasta finilizar lo que en mi modesta opinión, ha sido un concierto más que recomendable, por lo emotivo de la ocasión y la correcta interpretación de los temas.

Saludos cordiales.
  • Lo dicho, Glory Boy: apúntate una. Gracias.